Yo te creo…

Recuerdo a Inés cuando vino por primera vez a verme, no paraba de sonreír nerviosa, toda ella era un amasijo de emociones, de miedos, de resolución, de preguntas…era como si buscara en mi la aprobación, quería y no quería, era un si, pero no…

Me contó como se sintió el día que le conoció, el aleteo de su corazón, la seguridad de que él era su alma gemela, la certeza que esa vez si era la buena,  la de para toda la vida…

Siguió desgranando recuerdos de una breve vida de amor sin freno, de pasión desmedida, de algunos detalles que nunca le gustaron pero que apartaba de su mente enajenada. Iba hablando mientras lloraba, se disculpaba, reía, bebía agua y volvía a llorar…

Me habló del primer golpe como quien habla de algo que no cuenta, porque no lo vio venir, porque fue “ella” la que lo “provocó”, porque “él” tenía ” sus razones”, ese golpe no le preocupaba, era joven, fuerte y estaba muy enamorada. Me habló de las rosas, de los regalos y los perdones…

Fueron los otros golpes, en el cuerpo, en el Alma, los gritos, los desprecios, las infidelidades, las humillaciones, su día a día convertido en una realidad que la aterrorizaba. La vergüenza de su imagen en el espejo. El hablar sola, con otros y no oír más que el silencio, eso era, sin ninguna duda, lo que más le dolía, más que el recuerdo de los moratones que ocultaba, la incomprensible ceguera de su familia, de su madre,  las dudas de sus amigos, ¡¡eran para todos la pareja perfecta!!…y nadie la creía.

Le veía salir cada día, a ese escenario llamado vida y proclamar a los cuatro vientos lo mucho que la quería y lo feliz que era porque ella fuera toda su vida, si…eso era Inés ” su, suya “….ella le oía y callaba porque ya sabía, que no te pueden querer mientras te matan un poco cada día, otros días no callaba…y nadie la creía.

La rompió en pedazos, le quitó su dignidad, ya ni siquiera sentía que sus hijos la respetaran, ¡como hacerlo viendo año tras año a su madre abriendo la puerta al miedo y cerrando tras ella!…

Inés era una víctima, tan víctima como si hubiera caído de una montaña rusa o la hubiera violado el más depredador de los hombres, después de entrar en su casa una madrugada…

Era una víctima traumatizada, incapaz de seguir con su vida, de confiar…porque Inés, cuando decidió al fin un día que podía, la vida inmisericorde le tenía preparado de nuevo el mismo asqueroso, maloliente y rasgado patrón y ella me juraba por Dios que ignoraba, como, el porqué, los motivos …no podía entenderlo, pero allí estaba de nuevo, aquel bicho con diferente pantalón.

Inés, Marga, Pedro, María, Toni, Cati, un día vinisteis a verme…y YO SI QUE OS CREÍ.foto mujer llorando con rosa

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s